¿Problemas de digestión? Usa alcaravea

Volvemos con una nueva ficha de plantas medicinales, dando el protagonismo que se merece a la alcaravea (Carum carvi). Una planta conocido por muchos y con grandes propiedades. Todo el mundo conocerá la curiosa forma de sus semillas y el intenso aroma que desprende.

Aunque tiene muchos nombres comunes, el más conocido es el alcaravea. Algunos la pueden llamar también como carvia (de su nombre científico), comino de prado, alcaravia, etc.

La alcaravea es una planta herbácea de tamaño pequeño, ya que no llega a superar el metro de altura (lo normal es entre 15 y 40 cm). Es bastante ramificada y sus hojas son bastante distintas a lo que conocemos, ya que tienen forma de aguja.

No es un planta “histórica“, ya que tanto romanos como griegos desconocían los usos y las propiedades que tiene.  Más bien esta planta está relacionada con los árabes, donde hay datos de interés desde 1.400.

Aplicaciones de la alcaravea

Volvemos al tema de los aceites esenciales. En este caso, esta planta tiene entre un 3 y un 6% de su peso como aceites esenciales, destacando entre ellos la carvona, el carveno y el limoneno. Por ello, la alcaravea se puede utilizar como:

  • Antiflatulento, par comidas pesadas.
  • Acción carminativa.
  • Acción antiespasmódica.

Cuando tenemos digestiones lentas, como también podíamos usar las propiedades del cantueso o tomillo borriquero, la alcaravea puede irnos muy bien, ya que acelera el proceso digestivo.

Sin embargo, aún más que esto, en la cocina europea se utiliza como condimento, ya sea para dar presencia a ingredientes con poco sabor (las patatas cocidas, por ejemplo) o para contrastar sabores suaves como los del queso.

Aprovechándose también del profundo sabor y aroma de la alcaravea, también se suele emplear en la industria de jabones, productos aromáticos, lociones o jarabes.

Floración de la planta medicinal alcaravea
Floración de la alcaravea. Fuente: H. Zell

Las semillas de la alcaravea son ricas en fibra y tiene su propio valor nutricional, aportando también minerales, vitaminas y antioxidantes (luteína, carotenos, xantinas, etc.) vitales para nuestro funcionamiento. 100 gramos de semillas proporcionan 38 gramos de fibra, siendo esto el 100% de la ingesta diaria recomendada de fibra. Su ingesta ayuda a controlar los procesos digestivos y combatir el estreñimiento.

Los minerales que también obtenemos de la alcaravea (hierro, cobre, calcio, potasio, manganeso, selenio, zinc y magnesio) intervienen en la síntesis y producción de glóbulos rojos en nuestro organismo, previniendo problemas de anemia y fortaleciendo nuestro sistema inmunológico.

El cobre es necesario en la producción de células rojas de la sangre. El hierro se requiere para la formación de glóbulos rojos. El zinc es un cofactor en muchas enzimas que regulan el crecimiento y el desarrollo, la generación de espermatozoides, la digestión y la síntesis de ácido nucleico. El potasio es un componente importante de los fluidos celulares y ayuda a controlar la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea. El manganeso es utilizado por el cuerpo como un co-factor para la producción de una gran enzima anti-oxidante, la superóxido dismutasa (SOD).

¿Cómo aprovecharnos de sus propiedades?

Imaginemos que tenemos una digestión pesada y queremos probar los resultados que pueda darnos esta planta medicinal. Veamos:

  • Infusión: seleccionamos los frutos de la alcaravea (un par de gramos), y lo añadimos junto con agua. Hervimos y dejamos enfriar. Filtramos y podemos tomarnos la infusión antes o después de las comidas. Antes, por falta de apetito, y después, para aliviar digestiones pesadas.
  • Decocción: seleccionamos alrededor de 50 gramos de los frutos, lo añadimos a 1 litro de agua y hervimos durante media hora. Filtramos y podemos tomar la infusión de ella extraída. Muy útil cuando tenemos problemas con la digestión de las comidas, sobre todo las cenas, o cuando tenemos gases.

 Cuando recolectar los frutos en el huerto

La floración, como muchas otras plantas, suele ocurrir en primavera, tirando a verano. Alrededor de mayo, el aroma de las inflorescencias de la alcaravea destacan sobre muchas otras plantas. Presenta una floración blanquecina, aunque con flores bastante reducidas.

Una vez se produce la creación y maduración del fruto, allá por los meses de julio y agosto, se extraen las semillas y se secan al Sol. A partir de aquí, podemos conservarlas en recipientes cerrados herméticamente y en lugares protegidos, para poder realizar las infusiones o decocciones que necesitemos.

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