Las propiedades del aceite de ricino

El aceite de ricino puede sonarnos a algo que nuestros abuelos daban a nuestros padres. Sin embargo, lo que se puede demostrar es que la mayoría de remedios naturales, algunos con datos de uso de la civilización egipcia y romana, aún se siguen utilizando a día de hoy. Todo eso siempre aprovechando los beneficios que la investigación nos puede dar.

Pues con el aceite de ricino sucede lo mismo, aunque sí que se ha variado un poco el uso que se da. Para hacernos una idea, antiguamente el aceite de ricino era un producto muy utilizado como purgante. Al tener ciertos componentes tóxicos (un principio similar al de la toxina diftérica), inactiva la síntesis proteica, irrita las mucosidades y provoca un vaciado intestinal rápido.

El origen del aceite de ricino

 El aceite de ricino es un extracto natural procedente de una planta, concretamente Ricinus communis, conocida vulgarmente como ricino, higuerilla o higuera infernal. Pertenece a la familia Euphorbiaceae y a mucha gente le sonará la toxicidad de sus semillas.

En concentraciones mínimas, hablamos de 10 a 30 ml de aceite de ricino, se usaba en la antigüedad para purgar el interior, ya que de por sí tiene muchas propiedades laxantes.

Si tomásemos una semilla nos enfrentaríamos a grandes problemas, ya que contienen una albúmina (una proteína) conocida como ricina. Producen deshidratación y un gran cuadro de gastroenteritis. Afecta al riñón e hígado y puede llegar a producir la muerte si no se trata a tiempo.

De hecho, para ver la importancia de la gravedad, es uno de los tóxicos biológicos más potentes del planeta.

Sabiendo esto, pocas personas se atreverían a seguir utilizándolo como purgante. Realmente no es así, ya que los productos basados en aceite de ricino para ingerir están tratados químicamente para eliminar las sustancias tóxicas que puedan perjudicarnos.

Propiedades del aceite de ricino

La ricina y su potencial tóxico

No es para menos, y es que como hemos dicho, es una de las toxinas más potentes. La semilla de ricino contiene  proteínas inactivadoras de ribosomas (RIP), que unido a los ribosomas del cuerpo en cuestión, paraliza la síntesis de proteínas. Las células se destruyen (apóptosis) al no poder sintetizar proteínas.

¿Qué nos puede causar la ingestión de semillas de ricino?

  • Hemorragia intestinal
  • Diarreas
  • Vómitos
  • Deshidratación
  • Hipotensión

Aunque los egipcios y otras civilizaciones que consumían las semillas para purgarse sabían lo que hacían, nos sorprenderá saber que con tan sólo 1 mg de esta semilla ya es letal para el ser humano.

¿Hay antídoto?

Lo que se ha estado buscando en los últimos 10 años es una antitoxina que paralice la síntesis de proteínas. Dicha antitoxina ha sido desarrollada en Inglaterra (Laboratorio de Ciencia y Tecnología de Defensa en Wiltshire), y puede proteger durante las siguientes 24 horas después de haber ingerido la semilla de ricino.

El aceite de ricino en el siglo XXI

Eso sí, nosotros a fecha actual no vamos a ser tan salvajes como nuestros antepasados, capaces de intoxicarse levemente para conseguir purgarse por dentro.

Hoy en día hay un montón de fármacos con mejor disposición a conseguir los mismos (o mejores) resultados. Irritar la mucosidad intestinal con una toxina para “limpiarnos por dentro” no es sensato del todo.

Aplicaciones en la piel

Sin embargo, aplicado por vía tópica, consigue otros efectos distintos a los anteriormente comentados. Se han hecho algunos estudios donde otorgan propiedades limpiadoras y exfoliantes al aceite de ricino, sobre todo cuando se aplica en pieles grasas.

Si a los limpiadores que comúnmente utilizados para exfoliar nuestra piel le añadimos dicho ricino, estimula y mejora la eliminación de la grasa acumulada en nuestros poros.

Además, el aceite de ricino tiene propiedades antimicrobianas, por lo que es bien recibido aplicado sobre heridas, cicatrices o el cuero cabelludo, cuando se desea reducir o eliminar la caspa.

Como también lo hace el aceite de lavanda o romero, masajeando las articulaciones y los músculos con unas gotas de este extracto de ricino, se consigue aliviar los síntomas de cansancio, rigidez y aturdimiento muscular.

Podemos usar dicho extracto de ricino para solucionar los siguientes inconvenientes:

  • Hidratación de pieles secas.
  • Cicatrización de heridas.
  • Tratamiento de eccemas y herpes.
  • Curación de quemaduras de carácter leve.
  • Tratamiento de orzuelos.

La reducción de ojeras y arrugas

El aceite de ricino tiene un gran potencial a la hora de nutrir pieles secas y atópicas. Aplicando unas gotas sobre la yema de los dedos y aplicando un masaje circular en las ojeras, consigue reducirlas notablemente. Con las arrugas sucede igual, dado que su poder hidratante pemite reducir visiblemente algunas pequeñas arrugas.

El ácido ricinoléico

Estructura molecular del ácido ricinoleico

Un ácido graso interesante encontrado de forma natural en el ricino (Ricinus communis), es el ácido ricinoléico.

Por su potencial purgante, muchos fármacos con efectos laxantes y otros medicamentos con potencial antimicrobiano, antiinflamatorios y analgésicos, tienen su base en este ácido graso insaturado.

¡En resumen! A dosis indicadas y con los tratamientos específicos, el ricino puede ser una buena ayuda para determinados problemas. A la hora de comprar el aceite de ricino, aseguraros de la procedencia y los métodos químicos a los que ha sido sometido.

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