La importancia del compost en el suelo o sustrato

Un tema que nos llama especialmente la atención es el descuido que se tiene con el tema de la calidad del suelo, ya sea en un huerto de plantas medicinales o arómaticas o en el sustrato que se añade a una maceta. No tanto por el aporte nutricional que se le da (que de por sí no es muy alto) sino por sus propiedades mejorantes del suelo y su potenciador radicular.

Cuando se menciona compost, también nos referimos a cualquier otro tipo de materia orgánica, extractos húmicos, lombricomposta, estiércol, etc. En definitiva, todos los compuestos naturales que se obtiene de residuos.

De todos estos ejemplos, hay algunos muy cómodos y baratos de producir, como el estiércol (donde se necesita la ayuda animal), el compost (residuos vegetales, de la cocina, papel, etc.) o la lombricomposta (lo mismo que el compost pero con la ayuda de lombrices).

¿Cómo mejora el suelo el compost?

Como se ha dicho antes, la incorporación de materia orgánica no suele sustituir el aporte de fertilizantes, salvo aquellos cultivos (como las plantas medicinales) que no tienen elevadas necesidades nutricionales.

Por poner un ejemplo, la composición media de la materia orgánica de origen animal, es la siguiente. Siempre a modo aproximativo:

Nitrógeno total: 0,7-2%

Fósforo total: 1,5-2 %

Potasio total: 0,5-3 %

Son cantidades bajas, pero aportadas en gran cantidad, pueden sustituir las enmiendas fertilizantes. Sin embargo, no es nuestro objetivo particular, en cuanto a plantas aromáticas y medicinales se refiere.

Lo que nosotros intentamos conseguir con el aporte de compost al suelo es mejorar sus propiedades. Cuando decimos propiedades, metemos todas en el saco, biológicas, químicas y físicas. Por una parte aportamos una fuente básica de energía para los microorganismos (recordad que la mayoría de ellos son beneficiosos para las plantas), por otra mejoramos la parte física del suelo para que los microorganismos aún trabajen mejor. Por otra, actúan estabilizando el Ph, equilibrando el nivel de agua y aire y, en defintiva, ayudando al sistema radicular a desarrollarse mejor.

Mejoramos el drenaje del suelo o de nuestras macetas

Aportando el agua idónea, conseguimos ahorrar puesto que la mayor parte de ella se aprovecha a nivel radicular. Ni se queda estancada originando pudriciones en las raíces, ni se pierde excesivamente en el suelo o en el agujero de la maceta. Esto es debido a que hay un equilibrio perfecto entre la parte gaseosa y acuosa del suelo, y eso depende mucho el nivel de microporos y el de macroporos del suelo.

Calentamos la tierra (por descomposición)

Con esto, reduciremos los cambios de temperatura entre el verano y el invierno, por lo que habrá mayor comodidad para la microbiología del suelo y se potenciará su capacidad de división. Hay que recordar que la biología del suelo lo es todo. Ellos descomponen nutrientes y los ponen a disposición de la planta, ellos mejoran la textura del suelo, proporcionando ese olor a tierra mojada tan característico de un suelo de calidad, y ellos realizan simbiosis con las raíces, siempre en beneficio de la planta.

La capacidad para intercambiar elementos nutritivos con la raíz

Uno de los grandes ejemplos para demostrar la gran importancia de la materia orgánica en el suelo es su capacidad de intercambio catiónico. Vamos a verlo a través de la siguiente imagen:

complejación compost o materia orgánica

Para lograr explicar el proceso que ocurre en el suelo (sin que nos demos cuenta), tenemos que tirar de algunos conocimiento de química. Básicamente la atracción entre la materia orgánica o la arcilla y el resto de minerales interesantes para la planta se basa en la atracción electrónica entre moléculas.

La materia orgánica, como el compost, está cargado negativamente, de forma que para neutralizar dichas cargas, tiende a juntarse (o complejarse) con cationes, es decir, elementos con carga positiva. Todos los que vemos en la imagen (y mucho más, como el hierro), son atraídos a ese complejo orgánico, de forma que sirve de medio de transporte hasta la raíz.

Una vez llega este complejo a la raíz, se produce de nuevo un intercambio de elementos. La raíz tiene hidrógenos con carga positiva que sustituye (siempre hasta la neutralización) con los elementos de carga positiva (cationes) del complejo arcillo-húmico. De esta forma, acabamos de disponer en la raíz de la planta, una gran cantidad de elementos minerales que necesita para su crecimiento y desarrollo,

atracción molecular del compost y la raíz

Con respecto a esto hay que decir, la gran importancia del compost o el complejo húmico del suelo y su capacidad para aumentar la eficiencia de los nutrientes aportados por el agricultor al suelo. Las pérdidas por lixiviación o por el riego son mucho menores, ya que disponemos de un medio de complejación directa de los nutrientes hacia la raíz.

 En definitiva, tenemos un medio barato y eficiente para mejorar todas las propiedades del suelo y aumentar la eficiencia de todos los nutrientes que aportamos a la planta. No sólo eso, sino que también aprovecha aquellos dispuestos en capas del sustrato donde las raíces no son capaces de llegar, también, de captar elementos encapsulados o bloqueados por las condiciones del suelo ( o de elementos antagonistas).

Mercanatura

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