Te enseñamos a cultivar el anís (Pimpinella anisum)

Oye, yo cultivo anís en mi jardín…¿y tú?

Nuestra intención es, dado el nombre de este blog, tocar todos los palos dentro de la familia de plantas medicinales o aromáticas. Por eso, qué mejor honor que dedicar un artículo al anís.

¿Anís? Lo primero que nos viene a la cabeza es el licor que todo conocido bar tiene y que suelen tomarlo con mayor asiduidad “los mayores” (si eres joven y te gusta el anís, no nos tengas en cuenta 🙂 ). Sin embargo, lo que no todo el mundo se para a pensar es de dónde viene el sabor anisado, el aguardiente, el aceite de anís o el curry. Exacto, todo esto lo produce Pimpinella anisum. ¿La cultivamos?

La familia Apiaceae

Todo en la botánica está relacionado, y por eso, que el sabor de los tallos comestibles de Pimpinella anisum se parezcan al del apio es, ni nada más ni nada menos, debido a que estas dos plantas pertenecen a la misma familia, Apiaceae.

Como nosotros más solemos oír a esta familia es el término común: apiáceas. De esta familia también encuentras otros cultivos de sobra conocidos como la zanahoria, el perejil, hinojo, etc. De estas últimas tres menciones, tendrán cabida en plantas medicinales tanto el hinojo como el perejil. En un tiempo las veremos por aquí. 🙂

El origen del anís (Pimpinella anisum) es, como muchas otras plantas, asiático. Sin embargo, también se sabe que hubo cultivos de esta planta en la zona oriental de la cuenca mediterránea.

NOTA:

No confundirme con el anís estrellado (Illicium verum) pues no es lo mismo que el anís del pan (Pimpinella anisum). En el primer caso se suele utilizar más para realizar tés, algunos licores franceses o en repostería.

semillas de anís Pimpinella anisum
Pimpinella anisum. Fotografía: Jouko Lehmuskallio

 Nos vamos al jardín a cultivar anís

Nos ponemos manos a la obra y preparamos nuestro jardín para cultivar esta aromática planta. Para ello necesitaremos las siguientes condiciones:

Suelo

Nos vamos a tener problemas con respecto al suelo de nuestro jardín. A la hora de prepararlo, lo mulliremos con energía (esto quiere decir que necesitaremos disponer de un suelo profundo) y con ello aumentaremos su permeabilidad y nos olvidamos de encharcamientos de agua y drenajes malos.

Clima 

Para el cultivo del anís (Pimpinella anisum)necesitamos un clima templado o clima cálido. Básicamente buscamos una zona climática donde haya temperaturas altas en verano, sequedad ambiental (bajas precipitaciones) y buena iluminación.

Con respecto a esto último, la luz, tenemos que asegurar que la zona donde lo plantemos no tenga sombra de otros cultivos de mayor tamaño, generalmente árboles de gran densidad de follaje.

Una cosa más a tener en cuenta es el tema del viento. La zona donde lo cultivemos ha de estar protegida de la acción de vientos fuertes, pues el anís es una planta que acostumbra a encamarse (acostarse), como algunos cereales. Si esto ocurre, la calidad de la cosecha (por no hablar de la recolección), se verá afectada de manera importante.

Riego

Partimos de que, de forma tradicional y en grandes extensiones, el anís se riega a manta. Nosotros, que buscamos la eficiencia en nuestro jardín, podemos poner tanto riego por goteo como riego por exudación (si no sabéis de qué trata, algún día lo contaremos).

Es importante que la tierra o sustrato estén húmedos en el momento de plantar. Ello aumentará enormemente las estadísticas de germinación.

Los riegos irán en función del estado del cultivo, y debemos fijarnos en la capacidad de drenaje del suelo. Crearemos un bulbo húmedo con el sistema de goteo que abarque todo el conjunto de plantas, y mantendremos dicha humedad en todo momento.

Fertilización

Es importante mantener abonado el anís, sobre todo en las épocas de crecimiento y producción. El nitrógeno es un mineral muy importante para aplicar en las primeras fases del cultivo, aunque se debe fertilizar con este elemento en la época de floración o durante el cuajado.

Con respecto a esto, hay que decir que la materia orgánica aplicada algunos meses antes de cultivar beneficia el desarrollo de cultivo, y completa las necesidades de abonado del anís (Pimpinella anisum).

La siembra de anís

A la hora de plantar el anís podemos hacerlo estableciendo líneas de cultivo, de forma que tanto el riego como el abonado se hará de forma más eficiente. Para ello, debemos guardar un marco de plantación recomendado de entre 50 y 70 cm de espacio entre líneas.

Para asegurarnos de que la germinación tenga éxito, aparte de que las semillas han de tener un alto poder germinativo, el suelo debe estar entre los 20 y 25 º C de media, ya sea en el lugar definitivo donde vamos a sembrar o bien en el interior de nuestra casa, en semilleros o macetas.

Si todo va bien, en una semana o semana y media comenzaremos a ver la planta resurgir del sustrato. Ello indicará que vamos por buen camino. 🙂

Multiplicación de Pimpinella anisum

Aunque también se puede iniciar su germinación en semilleros preparados (cuidado, puesto que su trasplante puede ser complicado), lo más cómodo e ideal es realizar una siembra directa en el jardín o campo.

Se suele hacer cuando las temperaturas comienzan a ser apacibles, a inicios de primavera, siendo un requisito importante mantener la humedad del suelo (tempero) en todo momento, pues es crucial para salvar un porcentaje alto de germinación.

En cuestión de 120 días (alrededor de 4 meses) podremos disfrutar de su cosecha y conservación de las semillas de anís (entre julio y septiembre). 

Sabrás que es momento de recolectar sus semillas cuando la planta empiece a secarse. Se puede contemplar cómo los brotes comienzan a tornarse de color amarillo, la semilla se endurece.

Una vez recogido las partes que nos interesan de Pimpinella anisum, lo ideal es ponerlas a secar en manojos lugares secos y ventilados durante varios días. Más tarde, su conservación se hará en envases sin humedad.

Algunas plagas a tener en cuenta

En general, la mayoría de plantas medicinales no suelen presentar problemas graves de plagas y enfermedades. Muchas de ellas tienen acción bactericida, repelente de plagas e inhibidores en el desarrollo de micelios de hongos. Sin embargo, hay algunas plagas que pueden hacer acto de presencia:

  • Trips
  • Orugas
  • Pulgones
  • Ácaros

En cuanto a hongos, pueden atacar al anís tanto Rhizoctonia como Fusarium, aunque de forma aislada y cuando hay mucha humedad.

cultivo de pimpinella anisum o anís
Pimpinella anisum. Fotografía: Raffi Kojian

 Propiedades del anís del pan

Entre todo los usos medicinales que se atribuyen al anís destacan sus propiedades digestivas, pues mejora el apetito, ayuda a frenar los cólicos, reduce las náuseas y las flatulencias y, en general, tiene un efecto protector del estómago.

Sin embargo, Pimpinella anisum tiene un neurotóxico que puede llegar a ser perjudicial para el ser humano en condiciones altas de ingesta. Por eso, se rechaza su uso en la alimentación de recién nacidos.

1 o 2 tazas al día de anís suelen producir efectos beneficiosos para el sistema digestivo.

Los principios activos de Pimpinella anisum

Entre los principios a destacar del anís se encuentra el aceite esencial (anetol) que contiene sus semillas. Es utilizado como recurso para combatir los cólicos flatulentos y toda clase de trastornos digestivos.

Por otro lado, hay más compuestos a parte del anetol, como:

  • Aldehído anísico
  • Ácido anísico
  • Terpeno
  • Chavicol metileno

 Comprar semillas de Pimpinella anisum

Por suerte, el anís suele ser una planta bastante conocida y, por tanto, suelen venderse bastante los sobres preparados con semillas de dicha planta. Su coste es bajo, en torno 1,5-2 € por sobre (lo normal, en la mayoría de hortalizas, verduras y plantas medicinales), y suelen incluir alrededor de 250 semillas que germinan sobre los 20 días de su plantación.

Mercanatura

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