Diseña tu huerto de plantas medicinales

Los huertos caseros tradicionales han venido para quedarse. No sólo para aquellos que tengan el placer de tener un patio o jardín, puesto que en la ciudad cada vez se está poniendo más de moda los huertos urbanos o el alquiler de espacios para cultivar.

En las grandes ciudades se han iniciado programas de educación ambiental y desarrollo sostenible, y tienen como forma de impulsarlo aprovechar terrenos vacíos para disponer huertos. En dichos espacios reconvertidos hay zonas para plantar hortalizas y plantas medicinales, puesto que de sobra se conocen las propiedades sinergistas que tienen la mezcla de estos cultivos.

A la hora de diseñar un huerto de plantas medicinales hay que tener en cuenta una serie de condicionantes:

  • Especies de plantas a elegir
  • Tamaño y forma del huerto
  • Combatir plagas y enfermedades
  • La zona donde cultivemos

El inicio del huerto medicinal

En muchos países ha vuelto con fuerza retomar la tradición de cultivar determinadas especies medicinales con propiedades curativas o gastronómicas, y con ello la formación de huertos, pequeñas parcelas, patios, jardines o incluso su cultivo en macetas.

A pesar de que existe mucha bibliografía mencionando las propiedades curativas de muchas plantas medicinales, en este útlimo siglo hemos perdido la capacidad que tenían nuestros abuelos y bisabuelos de aprovechar dichas especies con fines curativos, aromáticos o repelentes.

De hecho, incluso podemos decir que los países menos desarrollados del planeta tienen mayor costumbre de usar este tipo de plantas, bien porque no disponen de los medios económicos para adquirir fármacos (que a fin y al cabo es el producto resultante de la extracción de compuestos generados por plantas) o bien porque siempre han estado ligados a una cultura agrícola.

plantas aromáticas en azoteas de edificios

Una condición esencial, tener en cuenta el lugar donde vivimos

Una de las cosas importantes que tenemos que considerar a la hora de montar nuestro huerto medicinal es conocer la zona donde vivimos. Dependiendo del clima donde estemos, tendremos la posibilidad de plantar determinadas especies. De lo contrario, sería forzar el mecanismo natural de crecimiento.

No sólo el clima, también hay que tener en cuenta condicionantes como:

  • Las asociaciones entre cultivos.
  • La ubicación de las plantas de mayor y menor tamaño.
  • El acceso a la luz solar.
  • Respetar un marco de plantación adecuada para cada tipo de especie.
  • Tener en cuenta la calidad del terreno y, en su caso, mejorarlo.
  • Evitar la plantación de especies tóxicas (como el ricino) si hay presencia de animales o niños.

El huerto, como tal, es una asociación de hierbas, arbustos y demás plantas, cada una con su uso, dispuestas en distintas zonas, según el criterio del agricultor. Dicho espacio puede ser un jardín, una terraza, un colegio e incluso un balcón. Cada productor elegirá, según su criterio, la forma de cultivar, ya que un jardín puede exigir un valioso tiempo de cuidados que no todo el mundo se puede permitir. A veces, una simple mesa de cultivo satisface el afán de una persona o familia por producir sus propias plantas.

Aunque todo lo que se ha comentado antes también está condicionado por algunas cosas tan simples como acceso a agua o capacidad de vigilancia (de nada sirve tener un huerto de plantas medicinales si no se designa unos mínimos cuidados).

La orientación del huerto aromático

La orientación del huerto es importante, siendo la más recomendable aquella que va de norte a sur, con el objetivo de reducir las condiciones de sombra. Aun así, vigilaremos el crecimiento de nuestras plantas con el fin de que no se generen sombras excesivas que perjudiquen el desarrollo de especies con altas necesidades de luz (el romero, el tomillo o la lavanda lo son).

Las características del suelo

El suelo o el sustrato, si cultivamos en terrazas o balcones, tiene que poseer unas características apropiadas para el crecimiento de las plantas. Cuando lo hacemos en nuestro jardín o huerto exterior, tenemos que adaptarnos a lo que la tierra nos ofrece (siempre pudiendo mejorar algo su calidad). Si compramos sustratos no habrá ningún secreto; elegir uno con buena capacidad de drenaje, buena absorción de humedad y un mínimo de contenido en nutrientes y materia orgánica.

Con respecto a la tierra que cultivaremos, tenemos que controlar su pH, su capacidad para drenar el agua que aportaremos a las plantas, su nivel de materia orgánica y su textura. Todas estas características son modificables por nosotros, como agricultores, de forma que podemos mejorar la calidad de nuestro pequeño huerto con poco esfuerzo económico.

Eso sí, también dependerá de las plantas medicinales y aromáticas que cultivemos. Algunas como las especies de origen mediterráneo, están acostumbradas a terrenos pedregosos, rústicos y suelos pobres. Aunque eso no quiera decir que tenemos que “copiar” dicho entorno, tampoco tenemos que gastarnos una cantidad alta de dinero en aumentar excesivamente la calidad de nuestro huerto a cultivar. Como siempre, todo dependerá de las especies que queramos plantar.

Aceite de lavanda y sus propiedades

Preparación del terreno para el huerto

Si buscamos mejorar las propiedades agronómicas de nuestro suelo, lo primero que tenemos que hacer es crear un suelo mullido y con un mínimo de contenido en materia orgánica.

La mayoría de plantas aromáticas y medicinales no desarrollan raíces por debajo de los 30 cm, por lo que removeremos el suelo hasta esa profundidad y enterraremos dicha materia orgánica (compost, estiércol descompuesto, hojarasca, etc.). Con esto conseguiremos mejorar la estructura física del suelo (la textura, el nivel de porosidad y el contenido en aire, el drenaje, etc.).

Si hemos tenido que eliminar hierbas adventicias para dejar nuestro huerto preparado para plantar, podemos aprovechar dichos restos vegetales y reincorporarlos al huerto como compost. Eso sí, hay que tener cuidado de no esparcir sus semillas (fácilmente propagables), pues convertiremos nuestro huerto medicinal en un criadero de hierbas adventicias.

La distribución de las plantas aromáticas

Un pequeño truco es dividir el espacio que hayamos dedicado al huerto en pequeños cuadrados. Así sabremos cuántas plantas caben y dejaremos un marco de plantación adecuado. Es interesante, dependiendo de las medidas que dispongamos, de dejar un pasillo para poder acceder a las plantas colocadas en el centro. Un camino de grava, piedras pequeñas o tejas es un método ideal para poder pasar sin tener que aplastar el suelo y lograr que pierda las propiedades físicas que buscábamos.

El huerto en recipientes

Huerto plantas medicinales y hortalizas

Si no se dispone de tierra pero se cuenta con un balcón, azotea, patio o algo parecido, también se puede crear un pequeño huerto utilizando recipientes. En este proceso todo vale y dependerá de nuestra imaginación, puesto que se podrá utilizar todo tipo de materiales (tubos, cajas, latas, etc.). En cualquier caso, hay que considerar las condiciones especiales de cultivar en recipientes. Hay que conseguir un buen drenaje del agua aportada, eliminar el agua estancada en el plato y sobre todo, cuestiones de nutrición. Hay que tener en cuenta que las raíces se encuentran “cercadas” en un pequeño espacio, donde no pueden conseguir nutrientes con la facilidad que lo harían si estuvieran plantas en un jardín o huerto convencional.

Hay algunas plantas que no se pueden cultivar con otras,  o exigen recipientes especiales. Por ejemplo, la menta (Mentha spp) o el hinojo (Foeniculum vulgare), que están consideradas como invasoras y se extienden fácilmente a lo largo de todo el terreno que encuentran.

También hay algunas plantas que por su porte y crecimiento, merecen estar de forma individual en recipientes. Sería el caso del romero (Rosmarinus officinalis), la menta americana. (Lippia alba) o el tomillo.

A la hora de distribuir las distintas especies medicinales o aromáticas hay que considerar si son perennes o anuales. También los colores y la floración de cada una, a fin de tener en cuenta el colorido y mejorar el aspecto ornamental. La asociación de plantas medicinales con aromáticas es sumamente efectiva, ya que cada una tiene sus propios aceites esenciales que crearán distintas respuestas a lo largo de su desarrollo (algunos aceites serán repelentes, otro fortalecerán otras plantas, otros tendrán potencial fungicida o insecticida, etc.).

Plantas que destacan 

Por su potencial aromático

  1. Eneldo (Anethum graveolens)  hierba anual con flores amarillas.
  2. Incienso (Artemisia absinthium). Hierba perenne, de flores amarillas y verdosas.
  3. Caña santa (Cymbopogon citratus). Hierba perenne, contrarresta erosión de los suelos.
  4. Coriandro (Eryngium foetidum ). Hierba de tamaño pequeño con autopropagación.
  5. Hinojo (Foeniculum vulgare). Hierba de tipo perenne con flores amarillas.
  6. Salvia morada (Lippia alba). Arbusto de flores pequeñas y de color lila.
  7. Manzanilla (Matricaria recutita). Hierba de tipo anual con flores blancas y amarillo intenso.
  8. Albahaca  (Ocimum basilicum) Hierba perenne de flores blancas o rosadas.
  9. Romero (Rosmarinus officinalis). Arbusto perenne, flores violeta o azul pálido.
  10. Ruda (Ruta graveolens). Hierba perenne, follaje verde grisáceo, flores amarillas.
  11. Tomillo borriquero (Lavandula stoechas). Una planta aromática con gran floración y aroma.

Por su potencial como planta medicinal

  • Aloe (Aloe vera). Herbácea de tipo perenne con floración amarilla y anaranjada.
  • Caléndula (Calendula officinalis). Hierba pequeña anual, vistosas flores amarillo-naranja.
  • Vicaria (Catharanthus roseus). Hierba que se hace perenne, flores desde blanco a violeta.
  • Pasiflora (Passiflora incarnata). Planta rastrera o trepadora, grandes flores violáceas.
  • Alcaravea (Carum carvi). Planta herbácea de pequeño tamaño con floración blanquecina.
  • Meliloto (melilotus officinalis). Planta forrajera de floración amarilla.

Por supuesto, hay muchas más, que iremos añadiendo poco a poco a nuestra ficha de plantas.

Siembra del huerto

10 plantas medicinales en la cocina

En el huerto, para sembrar plantas medicinales o aromáticas podemos utilizar tanto partes vegetativas (estacas, estolones, rizomas, etc.) como semillas (lo más común). Como la mayoría de plantas de este tipo son herbáceas, el crecimiento es bastante rápido, por eso la mayoría de personas suelen utilizar el medio de propagación a través de semillas.

Algunas medicinales se pueden sembrar directamente, como Calendula officinalis o la manzanilla (Matricaria recutita), aunque otras, por su condición, merece la pena sembrarlas antes en un almácigo o en macetas, para después de que hayan germinado y crecido (alrededor de los 10 cm), plantarlas en el sitio definitivo de nuestro jardín.

Se ha de decir también, que cada planta tiene su profundidad, a la hora de sembrar la semilla. Suelen estar alrededor de los 10 milímetros de media, aunque en otros casos también sube a 20 milímetros. 

Combatir plagas y enfermedades con las plantas medicinales

Podemos clasificar este tipo de plantas como insecticidas o como repelentes. En la mayoría de los casos, en el estado natural que presentan estas plantas, actúan como repelentes. Sólo cuando extraemos los aceites esenciales o los dejamos macerar, pueden llegar a actuar con su potencial insecticida o fungicida, como es el caso del timol.

Os ponemos algunos ejemplos:

Efecto repelente de plantas medicinales

Aun así, cuando dice “acción contra”, se refiere a su capacidad para repeler, no para matar. Por eso es muy interesante integrar huertos de verduras y hortalizas con plantas medicinales. Así mantendremos a raya a más de un insecto. 

Mercanatura
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