Descubre el potencial del aceite de lavanda

En esta nueva entrada de plantas medicinales, os traemos un nuevo aceite esencial lleno de propiedades. Como ya vimos con el aceite de timol y todo su potencial curativo, el aceite de lavanda pone a nuestra disposición toda la bioquímica vegetal de la que, por supuesto, ¡nos vamos a aprovechar!

La lavanda (Lavandula officinalis)

Nos encontramos con otra planta medicinal y aromática de origen mediterráneo. Pertenece a la familia Lamiaceae y es considerado como un arbusto por su gran contenido en partes leñosas.

Desde la antigüedad ya conocían parte de su potencial, aunque hoy y gracias a las investigaciones científicas, podemos aumentar su rango de aplicación. Estamos seguros que a día de hoy no se ha descubierto todo el potencial de los aceites esenciales, incluido el aceite de lavanda.

Aun así, tenemos que decir que no sólo los extractos vegetales se extraen de Lavandula officinalis, ya que dentro del género Lavandula hay muchas opciones. Cada especie tiene unos contenidos químicos distintos. Así, por ejemplo, Lavandula latifolia también tiene aplicaciones medicinales. 

Composición química del aceite de lavanda 

  • Geraniol
  • Alcanfor
  • Cineol
  • Borneol
  • Alfa pineno
  • Beta pineno
  • Cariofileno
  • Canfeno
  • Guaiazuleno
  • Lineol

De entre todos estos componentes, el que en más cantidad se encuentra es el alcanfor (36%) y el cineol (33%). En concreto, el alcanfor posee propiedades antisépticas, analgésicas, antiprurítica y rubefaciente. Las mayores cantidades de esta sustancia también las podemos encontrar en el alcanforero (Cinnamomum camphora), un árbol de grandes dimensiones de origen asiático.

Sumado estas propiedades más las que también encontramos en el resto de elementos, hacen del aceite de lavanda una versátil arma para combatir una gran cantidad de problemas.

Remedios caseros del aceite de lavanda

Hemos recogido y agrupado una serie de remedios caseros para aliviar alguno de los siguientes síntomas:

Efecto relajante

Si queremos relajar y tonificar nuestra piel y músculos, podemos aplicar sobre la zona a tratar unas gotas de aceite de lavanda, el cual frotaremos repetidas veces hasta que se absorba toda la solución.

Evitar el hinchazón y dolor de las picaduras de insectos

Aunque también veremos plantas aromáticas que repelen insectos, si hemos llegado demasiado tarde, el aceite de lavanda puede ayudarnos a reducir la inflamación y el dolor ocasionado por la picadura de insectos como el mosquito, la avispa, la abeja, etc.

Hidratación de la piel

Si tenemos la piel seca y necesitamos hidratarla, el extracto de lavanda puede ayudarnos a suavizar nuestra piel. Aplicaremos unas cuantas gotas en la zona a tratar y posteriormente masajearemos para que la mezcla se absorba naturalmente por la piel.

Labios agrietados

Con la llegada del frío, los primeros síntomas que sufrimos son los labios resecos y cortados. Podemos aliviar el escozor y rehidratarlos aplicando unas cuantas gotas de aceite de lavanda sobre ellos. ¡Problema solucionado!

Repeler polillas y otros insectos

¿Te acuerdas del contenido en alcanfor de la lavanda? Pues también tiene su aplicación en los armarios. Aplicaremos unas cuantas gotas de este aceite esencial sobre algodón o algún trapo que no vayamos a usar y lo dejaremos en una esquina de nuestros armarios o cajones. Las polillas no se atreverán a atacar tu ropa. 🙂

Quemaduras por el Sol

Si nos pasamos mucho tiempo en la playa tomando el Sol y no hemos tomado las medidas necesarias para proteger nuestra piel, la lavanda puede ayudarnos a remediar las quemaduras solares como si de un after-Sun se tratase. Aplica y masajea suavemente la zona quemada y deja que se rehidrate naturalmente.

Aceite de lavanda y sus propiedades

¿Se puede hacer aceite de lavanda casero?

Como se suele decir, todo lo casero siempre se aprovecha mejor. El proceso de “extracción” del aceite de lavanda no requiere medios extraordinarios ni maquinaria industrial. Mediante una técnica simple que a continuación vamos a ver, podréis aprovechar todos los beneficios de la lavanda para poder utilizar por vía tópica.

  1. Necesitaremos flores frescas de lavanda. Nuestra planta en casa o en el jardín podrá ayudarnos a proporcionarnos las cantidades que necesitamos. Un puñado bastará para disponer un tarro de este aceite.
  2. Dejaremos secar las flores recién recolectadas durante unas horas.
  3. Cogeremos aceite de oliva o aceite de almendras, que será aquel que recoja todo el aroma y el potencial de la lavanda extraída.
  4. Machacamos las flores de lavanda con un mortero. También podemos cubrirlas con un trapo y darle con una espátula de cocina.
  5. Calentamos el aceite a fuego lento y cuando esté caliente añadimos poco a poco las flores de lavanda machacadas.
  6. Dejamos la mezcla 2 horas hasta que todos los ingredientes estén completamente mezclados.
  7. Reposamos el aceite, lo colamos y lo introducimos en un frasco de cristal.

Ya tendríamos listo un aceite de lavanda casero listo para aplicar sobre nuestra piel, hidratarla, relajar nuestras articulaciones y músculos, aliviar quemaduras solares y evitar hinchazones producidas por la picadura de ciertos insectos. 🙂

Eso sí, una recomendación importante es conservar dicho aceite de lavanda en un lugar oscuro y seco. La luz puede hacer perder las propiedades de la lavanda.

 El uso del aceite de lavanda en la agricultura

Es normal que de una planta de la que se pueden extraer tantos polifenoles también puedan tener aplicación sobre las plantas. La lavanda presenta cierta acción insecticida, de forma curativa para las plantas, aunque es más común su uso como repelente. Al contrario del timol (el aceite del tomillo)del que sí se ha demostrado un efecto insecticida y fungicida, el aceite de lavanda es “menos potente”.

De cualquier forma, podemos obtener sus beneficios en nuestras plantas de la siguiente manera:

Mercanatura
  1. Hervir 100 gramos de planta fresca sobre 1 litro de agua. Se utiliza pura y sin diluir y se aplica directamente sobre las plantas que queramos proteger.
  2. Fermentar 1 kg de lavanda sobre 10 litros de agua. Una vez esté fermentando, diluiremos la mezcla al 10 % y aplicaremos con un pulverizador directamente sobre las plantas.
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